Cuando el maná ya no es suficiente

¡Pero ahora lo único que vemos es este maná! Hasta hemos perdido el apetito. Números 11:6
Introducción:
- El problema de Israel no era falta de provisión. Era descontento con la provisión de Dios (Nm 11:4-6).
- «Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto» (Nm 11:5). ¿Gratis? Eran esclavos.
- Maná o codornices: lo que Dios da o lo que tú codicias.
1. El maná: la provisión que venía del cielo (Éx 16:4).
- «¿Qué es esto?» (Éx 16:15). Era «un alimento que ni tú ni tus antepasados conocían» (Dt 8:3).
- «Durante la noche, el maná caía sobre el campamento juntamente con el rocío» (Nm 11:9). Dios trabaja mientras tú descansas.
- Había que recogerlo cada día (Éx 16:4). Quien lo guardó para la mañana siguiente lo encontró lleno «de gusanos» (Éx 16:20). No se puede vivir del maná de ayer.
- Quedaba en el suelo: para recogerlo, había que agacharse (Nm 11:8). Y era dulce, con «un gusto parecido a obleas con miel» (Éx 16:31).
2. Las codornices: los recuerdos de Egipto y la murmuración (Nm 11:31).
- El menú de la nostalgia: «los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos» (Nm 11:5).
- El maná desciende del cielo. Las codornices vienen con el viento (Nm 11:31).
- Atraparon codornices «todo ese día, a lo largo de la noche y también todo el día siguiente» (Nm 11:32). Comerían carne «durante un mes entero, hasta que les produzca náuseas» (Nm 11:20).
- «mientras se saciaban de carne (...) el enojo del Señor se encendió contra el pueblo» (Nm 11:33). Allí «enterraron a la gente que codiciaba la carne de Egipto» (Nm 11:34).
3. El maná y Jesús: el pan vivo que descendió del cielo (Jn 6:51).
- Jesús es «nuestro Cordero Pascual» (1 Co 5:7), la serpiente levantada en el desierto (Jn 3:14), la roca que acompañaba al pueblo: «esa roca era Cristo» (1 Co 10:4).
- Jesús es la Palabra que «se hizo hombre» (Jn 1:14). El maná enseñó que «la gente no vive solo de pan, sino que vivimos de cada palabra que sale de la boca del Señor» (Dt 8:3).
- «Yo soy el pan vivo que descendió del cielo» (Jn 6:51).
4. El maná escondido: la recompensa de quien vence (Ap 2:17).
- «A todos los que salgan vencedores, les daré del maná que ha sido escondido en el cielo» (Ap 2:17).
- El maná del desierto se acabó en la frontera de Canaán (Éx 16:35). El maná escondido no se acaba.
- La promesa no es para quien murmura. Es para quien vence.
Conclusión:
Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca volverá a tener hambre. Juan 6:35
- El maná nunca dejó de ser suficiente. Fue el corazón del pueblo el que cambió.
- Jesús es tu maná. Recógelo cada día.
- ¿Te vas a contentar con el maná o vas a murmurar por codornices?