Cubos de agua o acueducto?
Crecer duele y eso no es una frase de entrenador, es la verdad más pura. Si no duele, es porque no creces. Tan simple como eso. Al crecer - todos nosotros, sin excepción - nos encontramos con resistencias que a veces nos hacen querer retroceder.
Parece que no hay ni condiciones ni capacidades para el crecimiento, internas o externas. En estos momentos, no podemos utilizar las circunstancias como verdad, sino como realidad.
¿Has pensado si una semilla entendiera su realidad como una verdad? Nunca sería un árbol frondoso y fructífero, ya que se sentiría incapaz de crecer y transformarse.
El secreto está en cómo reaccionamos ante el proceso de crecimiento - reclamando de la dolor o disfrutando de la transformación - y, en cómo decidimos participar en ese proceso: cargando cubos de agua o construyendo acueductos.
La parábola del Acueducto nos enseña que en la vida y en los negocios a veces tenemos un esfuerzo tonto y despropósito que no nos lleva a la construcción de algo fluido, duradero y replicable.
En lugar de pensar estratégicamente en cómo vamos a conectar el punto A con el punto B a través de un acueducto, nos cansamos al cargar cubos de agua durante todo el proceso.
Es necesario ampliar nuestra visión y cuestionar nuestros métodos y estrategias colocándolos a la luz de ese paradigm.
¿Quieres construir acueductos o cargar cubos de agua?