Decida sus decisiones

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La vida está hecha de pocas decisiones, pero muchas opciones. Cada decisión tomada nos hace avanzar, parar o retroceder. Los caminos por los que vamos avanzar o retroceder forman parte de nuestras opciones.

Cada decisión debe tomarse a partir de la elaboración de la mente, de los consejos, del compartir con los familiares y, por último, de sus sentimientos.

Es evidente que nuestra decisión lleva consigo un beneficio y un costo. Ya deberíamos estar acostumbrados a eso. Debemos considerar en nuestras decisiones cuáles beneficios deseamos y cuáles costos soportamos.

En ese sentido, debemos evitar ser como una mujer que fue forzada a una decisión, pero miró hacia atrás y se convirtió en una estatua. El cuerpo fue, el corazón quedó.

Cuando el cuerpo va, pero el corazón queda, te paralizas. Recuerda, a veces el corazón también necesita ser sometido a nuestras decisiones, nos engaña.

Más allá de nuestra toma de decisiones, también necesitamos hacer nuestras opciones. Y esas son complicadas.

En el contexto actual, las opciones han aumentado exponencialmente. Puedes ser todo lo que quieras y al final no eres nada de lo que pretendías.

Todo está disponible, pero no alcanzas nada porque no puedes asumir las opciones que has tomado, tal vez porque observas a alguien que tomó una opción diferente y aparentemente está dando resultado.

Sus opciones son líquidas, como diría un filósofo, pero necesitan congelar. Cierra tus ojos a las muchas promesas del mundo virtual y percibe que cuando el dispositivo se apaga, solo queda tú y la confusión de muchas opciones y ninguna decisión.