Excelencia no es un don
La excelencia no es un dom, ni es natural. Nadie nace excelente.
No se trata de los recursos que tienes, sino de cómo los utilizas.
La excelencia no es la oposición al mal, es guerra contra lo mediocre.
La mediocridad es monotonía, provoca náuseas.
La excelencia causa admiración e inspiración.
Al excelente se vuelve inadmisible no ser mejor.
El excelente hace que la creatividad sea su aliada, superando cualquier falta de recursos.
Todos pueden volverse excelentes, basta con el ambiente adecuado.