La redención es el tema que más toca el alma humana, porque es justamente nuestra mayor necesidad. Ser redimido.
El diablo, por su parte, odia la redención. Nunca tendrá la suya. Por eso, la historia que él cuenta al hombre nunca tiene segundas oportunidades. Él es determinista. Tú vas a fracasar, literalmente.
Todo lo que él toca, destruye. Toda la música, el cine y cualquier otra expresión artística la pervierte. Su esencia es puro mal, y él quiere hacer del hombre su vassallo.
Toda la historia buena que tú ves expresada a través de la alma humana será una historia de redención.
En la serie Loki, dios de la Trapaça en la mitología nórdica, hay algo luchando en el corazón del protagonista.
Él anseia la redención al mismo tiempo que en el fondo busca ser el dios más poderoso, controlador del tiempo.
Hasta el episodio 4, lo que he visto fue una de las mejores producciones de la Marvel que va a revelar claramente el propósito de todo el MCU (Universo Cinematográfico Marvel).
Para la redención, solo hay un destino: el sacrificio. Loki tendría que entregar su vida al final de esta temporada para salvar las líneas del tiempo, al igual que el Hombre de Hierro se sacrificó para salvar la mitad del universo.
“Porque, quien quiera salvar su vida la perderá; y quien pierda la vida por mi causa la hallará”, dijo el mayor redentor del universo.
La redención está en el sacrificio.
Por otro lado, los guionistas pueden querer salvar sus propias historias malas que crearon, y Loki será sacrificado no para la redención, sino para la venganza.
La siniestra de trapacero va a salir a la luz, y la productora no va a elegir el camino de la verdad, sino el de la mentira.
Él no será solo el dios trapacero, sino el dios de este tiempo. Ficando aún más parecido con el diablo, que es el padre de la mentira y dios de este siglo.
Parte 2 [spoilers]
“Porque, quien quiera salvar su vida la perderá; y quien pierda la vida por mi causa la hallará” - Mateo 16:25
No murió. Quedó solo, pero no murió. Transformaron el aburrimiento en un sacrificio. No completaron su redención. No tuvo que ofrecer su vida, al igual que Tony Stark lo hizo.
"Aunque incluso Satanás se disfraza de ángel de luz." - 2 Corintios 11:14
Loki, el dios de la mentira, se convirtió en el dios del tiempo, con las líneas temporales en sus manos sentado en un trono de donde sostiene el “libre albedrío” de las personas y la posibilidad de expansión del multiverso.
Esa es la máxima redención que el hombre puede alcanzar con sus propias fuerzas. Hasta sacrifica algunas de sus voluntades, pero nunca sacrificará su yo.
"Lo que es engendrado de la carne es carne, y lo que es engendrado del Espíritu es espíritu." - Juan 3:6
La carne engendró carne. El pensamiento griego ganó. El estoicismo, corriente filosófica que prega la virtud como un objetivo y la aceptación de lo que no se puede cambiar como nuestro destino, fue la base de la construcción de esta historia, que parece redimir, pero en el final, solo esclaviza.
Loki es la representación divina máxima de nuestro mundo caído, que busca a través de obras alcanzar aquello que Dios nos dio de gracia y solo se recibe por la fe.
El hermano de Thor se convirtió en el dios de los fariseos. Por fin, en su trono, se convirtió en la fuente de la vida de la Yggdrasil, árbol colosal, figura de la mitología nórdica que representa el eje del cosmos, una copia de la Árbol de la Vida, que Dios plantó en el Edén.
A pesar de ser una excelente serie, muy bien interpretada y escrita, Loki demuestra claramente el mayor desafío de la Iglesia actual, desafío ya enfrentado por los apóstoles y combatido con fuerza por Pablo.
"Aunque somos hombres, no luchamos según los patrones humanos. Usamos las armas poderosas de Dios, y no las armas del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y acabar con los falsos argumentos. Destruimos todas las opiniones arrogantes que impiden que las personas conozcan a Dios. Capturamos a todo pensamiento rebelde y lo enseñamos a obedecer a Cristo." - 2 Corintios 10:3-5