Neto Gregório Neto Gregório

¡El fuego de Dios!

Leños ardiendo (Christopher Burns)
Christopher Burns

En Levítico 9:24, vemos un momento marcante en la historia de Israel: Dios envía fuego del cielo sobre el altar del holocausto, consumiendo el sacrificio ofrecido por Aarón y sus hijos. Ese fuego representaba la aceptación de Dios y la manifestación de Su gloria entre el pueblo:

"Y salió fuego de delante del Señor y consumió el holocausto y la grasa que estaban sobre el altar; y todo el pueblo lo vio, y se regocijaron y se postraron sobre sus rostros." (Levítico 9:24)

Este evento estableció un principio: el fuego que viene de Dios es sagrado y debe ser tratado con temor y reverencia.

El Papel de los Sacerdotes: Añadir la Leña, Mantener el Fuego

En Levítico 6:12-13, Dios ordena que el fuego nunca debía apagarse:

"El fuego que está sobre el altar se mantendrá encendido en él; no se apagará; y el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grasas de los sacrificios de paz. El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará." (Levítico 6:12-13)

El trabajo de Dios fue hecho: Él colocó el fuego. Pero ahora, correspondía a los sacerdotes alimentarlo diariamente con leña. Esto nos enseña que, aunque Dios envía el fuego espiritual, nos corresponde a nosotros mantenerlo encendido con consagración, oración y búsqueda incesante de Su presencia.

El Peligro del "Fuego Extraño"

Desafortunadamente, Nadab y Abiú ignoraron esa orden. En Levítico 10:1-2:

"Y los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y añadieron incienso; y ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que Él nunca les mandó. Y salió fuego de delante del Señor y los quemó, y murieron delante del Señor." (Levítico 10:1-2)

El problema nunca fue la falta de fuego, sino la fuente equivocada. Este "fuego extraño" simboliza los intentos humanos de hacer la obra de Dios sin seguir Sus principios.

El Fuego de Dios: Juicio y Purificación

La Biblia nos enseña que Dios es fuego consumidor:

"Porque nuestro Dios es fuego consumidor." (Hebreos 12:29)

Este fuego representa tanto juicio como purificación. En el Nuevo Testamento, Juan el Bautista profetizó sobre Jesús:

"Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego." (Mateo 3:11)

El fuego de Dios no es solo un símbolo de juicio, sino también de transformación. Quema todo lo que no viene de Dios y nos llena con Su presencia y poder.

Conclusión

El fuego de Dios fue enviado sobre el altar, y la responsabilidad de añadir la leña fue dada a los sacerdotes. Lo mismo ocurre hoy: Dios derrama Su Espíritu, pero nos corresponde a nosotros alimentar esa llama con una vida de oración, adoración y santidad. ¡Que rechacemos el "fuego extraño" de las soluciones humanas y busquemos constantemente el fuego genuino de Dios! 🔥