Neto Gregório Neto Gregório

Llamados a correr con caballos

Caballo corriendo (Sarah Olive)
Sarah Olive

Jeremías es, sin duda, uno de los profetas más desafiados por Dios. Desde el primer llamado, ya era posible vislumbrar la responsabilidad que cargaría. Fue convocado para plantar, pero también para arrancar; para edificar, pero también para derribar. Su misión exigiría más que palabras — exigiría resistencia espiritual.

En varios momentos, sus fuerzas vacilaron. Su corazón ansiaba consuelo, como quien espera de Dios un alivio: "Ya hice tanto, merezco un descanso." Pero en lugar de descanso, venía más exigencia. Dios no lo eximía. Lo estiraba, forjaba, empujaba más allá.

También nosotros buscamos alivio

No somos diferentes a Jeremías. También buscamos ese lugar emocional de refugio — el espacio donde el dolor nos autoriza a parar. Donde nos sentimos con derecho a quejarnos, como quien dice: "Soy víctima, sufrí demasiado." Pero Dios, en su fidelidad, no nos trata como víctimas, sino como soldados en formación.

La respuesta de Dios: un llamado a la superación

En lugar de un consuelo suave, Dios responde con una pregunta incisiva:

"Si te cansas corriendo con hombres, ¿cómo podrás competir con caballos?"
Jeremías 12:5 (NTV)

Esta pregunta lo cambia todo. Dios está diciendo que lo que enfrentamos hoy todavía es la base, no la cima. Lo que ahora nos agota es solo el comienzo. Y si ya estamos tropezando aquí, ¿cómo enfrentaremos lo que vendrá?

El propósito detrás de la prueba

Dios no nos está disminuyendo. Nos está entrenando. El presente no es la cumbre de la montaña — es solo el pie de ella. Y Él quiere llevarnos más alto. Quiere prepararte para soportar lo que es imposible a los ojos humanos.

Este texto es un llamado al despertar. La vida con Dios no se trata de evitar el cansancio, sino de ser transformado por él. Es en el esfuerzo, la constancia y la obediencia que somos moldeados para correr no entre hombres… sino entre caballos.

Conclusión

El desafío presente no es la cima de la montaña — es solo la base. Hay mucho más arriba, y Dios nos está preparando para subir. No fuiste llamado a correr entre hombres. Dios te está llamando a correr con caballos.