Sal de tu tienda

Entonces el Señor llevó a Abram afuera y le dijo: «Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas». Génesis 15:5
Introducción:
- Dios llama a Abram a los 75 años y le promete hacer de él una gran nación (Gn 12:2-4).
- Las promesas se repiten durante casi 25 años, hasta sus 99, y el hijo no llega.
- Cinco movimientos en la vida de Abram, y en la tuya: limitación, perspectiva, naturaleza, capacidad y transformación.
1. Limitación, el problema. Abram mira su realidad y decide qué es verdad (Gn 15:3).
- «Tú no me has dado descendientes propios, así que uno de mis siervos será mi heredero» (Gn 15:3).
- Mirar la realidad no es pecado. Hacer cuentas, planificar y tener discernimiento es sabiduría.
- Pero la realidad es una cosa y la verdad es otra. En la realidad, Saúl era el rey. En la verdad de Dios, David ya había sido ungido (1 S 16:13).
2. Perspectiva, la solución. Dios le habla a Abram en una visión y termina llevándolo afuera (Gn 15:1, 5).
- Dentro de la tienda, quien mira hacia arriba ve el techo. Hasta la mejor tienda del desierto tiene techo.
- La tienda es todo lo que construiste con tus manos. Y miras la vida desde ella.
- La fe no es optimismo. El optimismo es temperamento. La fe es mirar la vida desde la perspectiva de Dios, no desde la tuya.
- «Despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha» (Jn 4:35).
3. Naturaleza, la revelación. Dios quiere manifestar su gloria en tu vida, no tu gloria (Sal 19:1).
- «Los cielos proclaman la gloria de Dios» (Sal 19:1). Él «cuenta las estrellas y llama a cada una por su nombre» (Sal 147:4).
- Dios nunca te da un regalo de tu tamaño. El regalo tiene el tamaño de quien lo da.
- La pequeñez no es humildad.
- La promesa era más grande que Abram: «Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti» (Gn 12:3). De su descendencia vendría Jesús.
4. Capacidad, la tentación. Eliezer es lo que tengo. Ismael es lo que logro hacer. Isaac es lo que Dios me quiere dar (Gn 16:2).
- «El Señor no me ha permitido tener hijos. Ve y acuéstate con mi sierva» (Gn 16:2).
- Mirar la realidad no es pecado. Intentar cumplir la promesa de Dios con tus propias fuerzas es carnalidad.
- Ismael fue «el hijo que nació del esfuerzo humano»; Isaac, «el hijo que nació por el poder del Espíritu» (Gá 4:29).
- Dios no quiere multiplicar lo que ya hiciste. Quiere hacer algo nuevo.
5. Transformación, la redención. Todo lo que Dios hace es para revelar quién es Él y quién eres tú en Él (Gn 17:5).
- A los 99 años, Dios le cambia el nombre: «Ya no será Abram, sino que te llamarás Abraham, porque serás el padre de muchas naciones» (Gn 17:5).
- Sara escuchó la promesa desde la tienda y se rio (Gn 18:10-12). Dentro de la tienda, la promesa de Dios no cabe.
- El milagro no produce la fe. «La fe viene por oír» (Ro 10:17), y el milagro viene por la fe.
Conclusión:
Abraham esperaba con confianza una ciudad de cimientos eternos, una ciudad diseñada y construida por Dios. Hebreos 11:10
- Lo que construiste no puede ser el techo de tu fe.
- ¿Qué tienda te está escondiendo el cielo hoy?
- Sal de tu tienda y empieza a contar las estrellas.
