Neto GregórioNeto Gregório

Se buscan testigos: favor de presentar evidencias

Las últimas palabras de alguien antes de partir tienen un peso especial. En Hechos 1:6-9 están las últimas palabras de Jesús antes de subir al cielo, y revelan la vocación de la iglesia: "serán mis testigos".

1. Llamado, misión y vocación

Cuando Jesús le dice a Pedro "sobre esta piedra edificaré mi iglesia" (Mateo 16:18), llama a la iglesia a existir. Al final de los evangelios, le da la misión: ir por todo el mundo y anunciar el evangelio (Marcos 16:15). En Hechos 1, revela la vocación: ser testigo.

La misión tiene que ver con la mente: exige intención, estrategia y planificación. La vocación tiene que ver con el corazón: es lo que arde dentro de ti. Cuando la misión y la vocación se alinean, todo fluye.

Los discípulos de Emaús reconocieron que su corazón ardía mientras Jesús les hablaba en el camino (Lucas 24:32). La mente necesita entender la misión para que el corazón arda en la vocación. Y en ese lugar no hay jerarquía: Jesús no dijo que solo los pastores y líderes serían testigos. Dijo "ustedes", toda la iglesia.

2. Una expectativa que había que corregir

Los discípulos esperaban un rey guerrero que venciera a Roma. Con la cruz llegó la frustración, y volvieron a pescar. Jesús fue a la playa, restauró su vocación (Juan 21) y, después de 40 días con el Cristo resucitado, ellos preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?"

Tres años de enseñanza sobre el reino de Dios y todavía pensaban en el reino de Israel. Jesús responde que la hora y el momento le pertenecen al Padre. Ahora es el reino de Dios, y ese reino no avanza con soldados ni ejércitos. Avanza con testigos.

3. Qué es un testigo

Testigo no es solo quien vio, oyó y probó. Testigo es alguien que se convirtió en el mensaje mismo. Nuestro camino cristiano es para que ya no haya separación entre lo que decimos y lo que vivimos.

Después de que Elías oró y el hijo de la viuda volvió a la vida, ella dijo: "Ahora sé que eres un hombre de Dios, y que lo que sale de tu boca es realmente la palabra del Señor" (1 Reyes 17:24).

La inteligencia artificial puede ayudar mucho en el estudio de la Biblia. Puede ser un maestro, pero nunca será un testigo. Ser testigo es cuando el corazón arde y la mente entiende.

3.1 Un testigo es un mártir

La palabra griega para testigo es martys, de donde viene "mártir". El testigo bíblico no es solo alguien en un tribunal. Es alguien dispuesto a entregar la vida por la verdad que lleva. Todavía hoy muchos hermanos son martirizados por eso.

3.2 Tus propias experiencias

Contamos muchos testimonios de otros, que pasaron de boca en boca. Pero tú necesitas tus propias experiencias. La voz de Dios, la mayoría de las veces, llega al corazón y a la mente. Como Samuel, aprende a decir: "Habla, que tu siervo escucha" (1 Samuel 3:10).

Una vez sentí en el corazón que debía ir a una tienda, sin saber por qué. Allí me encontré con un amigo de más de 20 años que se había alejado de la fe. ¿Coincidencia? Tal vez intentes encontrar una explicación racional, pero Dios quiere que tengas tus propias experiencias, por pequeñas que sean.

El ciego sanado les dijo a los fariseos: "Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo" (Juan 9:25). No hay manera de quebrar a un testigo así.

3.3 Esteban, el primer testigo

Esteban estaba lleno del Espíritu Santo y de sabiduría. Ante acusaciones falsas, no se hizo abogado de Jesús: dio razón de su fe. Jesús no necesita abogados, necesita testigos. Mientras lo apedreaban, Esteban perdonó a sus verdugos y dijo que veía al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios (Hechos 7:56). En otros textos, Jesús está sentado a la derecha del trono (Hebreos 12:2). Jesús se levantó para recibir a su primer testigo.

Tertuliano dijo que la sangre de los cristianos es semilla de la iglesia.

4. Cuidado con el falso testimonio

A veces actuamos como reporteros espirituales: sabemos todo sobre el fuego de Dios, pero estamos en el estudio con aire acondicionado, sin sentir nada. Sabemos detalles sobre Jesús, pero nunca hemos mirado a alguien como Él mira.

Sigue estudiando la Biblia, pero para vivirla, no solo para llenarte la cabeza. Cuando el conocimiento se vuelve legalismo, quedan dos papeles: abogado de Jesús o juez de los hermanos. Pablo pregunta: "¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro?" (Romanos 14:4). Ese es exactamente el lugar del fariseo. Los hijos de Esceva intentaron expulsar demonios en el nombre del Jesús que Pablo predicaba y quedaron expuestos (Hechos 19:13-16). Jesús quiere testigos verdaderos.

5. El mundo tiene sed de tu testimonio

El mundo vive de apariencias y tiene sed de verdad. Aun así, muchos creyentes viven como agentes secretos: nadie en el trabajo sabe que son cristianos.

  • Vivir con integridad es esencial, pero no basta. ¿Cómo creerán si nadie predica? La fe viene como resultado de oír (Romanos 10:14, 17).
  • No uses a Jesús para llenar tu negocio, pero deja que Jesús llene tu negocio y habla de Él.
  • Celebra lo que Dios hace en tu vida. Eso es gratitud. La gente no necesita verte a ti; necesita ver a Jesús en ti.

6. El secreto del testigo

"Recibirán poder." El secreto del testigo es el Espíritu Santo. El poder no es nuestro, es de Él. Él nos hace recordar todo lo que Jesús enseñó (Juan 14:26). Nuestra parte es ponernos a disposición: orar por las personas, hablar, actuar. Tú te mueves y Él te usa.

Conclusión

La iglesia no es un lugar adonde la gente va a oír sobre Jesús, sino donde los testigos se reúnen para evidenciar que Jesús está vivo. Pablo dijo que no consideraba su vida de ningún valor, con tal de terminar la carrera y llevar a cabo el servicio de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios (Hechos 20:24).

¿Qué evidencias ha presentado tu vida de que Jesús está vivo?

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